Nada cambia, si nada cambia.

¿Nada cambia? Claro que si, el más claro ejemplo es que hoy estas interesandote en leer este articulo, cuando ayer en realidad no contabas con esa motivación, ves.

Espero estés de maravilla y que hayas hecho el ejercicio que propuse en el articulo de la semana pasada; aún estás a tiempo de tomarte tan solo 5 minutos y escribir en un papel esos 5 sueños que quieres que se hagan realidad, y en los próximos articulos te compartiré las herramientas que a mí me han ayudado a ir con más enfoque a sacar adelante todos mis proyectos.

No es que a todos sí les pasen cosas buenas y a ti no, es que ellos sí hicieron cambios y por ende a sus vidas llegaron nuevos caminos brindando opciones mucho más positivas.

Hoy quiero hablarte de un concepto que me parece súper transformador y del cual soy fan desde que vi que tiene el poder de evolucionar todo a algo mucho mejor si se hace desde un lugar de conciencia y amor propio.

¡El poder del cambio!

El cambio es algo que en la historia de la humanidad ha tenido diferentes velocidades, por ejemplo, en la época de nuestros abuelos los cambios ocurrían de poco a poco, sin ninguna prisa, el tiempo parecía estancado en un mismo espacio, con mismas costumbres y mismas formas de ver la vida.
Afortunadamente y para el bienestar mental de todos, ahora la historia es diferente y en la actualidad la sociedad evoluciona a pasos acelerados y por ende las formas de pensar también, (O no dependiendo de donde estés parado ahora mismo).

Y no hablo de donde estés parado en el espacio, sino desde que juicios y mentalidad vivas hoy.

A mí me pasó por ejemplo que cuando cumplí 19 años sentí como dentro de mí se realizó un cambio de juicio y lo que hasta entonces me parecía maravilloso, a esa edad empecé a ver todo diferente y todo mi ser empezó a pedirme un cambio.

Un cambio al cual me resistí porque era nuevo y no quería vivir emociones extrañas, prefería seguir en el estado que ya conocía, con las emociones que ya sabía manejar y con las costumbres que me mantenían tranquila.

El problema es que convivir con ese juicio que ahora me hacía ver todo tan diferente, era cada día más difícil al punto que llegaba a intervenir con mi autoestima.

Porque, por si no lo sabias no hay algo que nos dañe más, que saber que tienes potencial para hacer más y no hacerlo, y más si eres el tipo de persona que vive con la conciencia activa y te cuestionas lo que sientes y por qué lo sientes.

Si no revientas tu burbuja, nada cambia 

Yo sentía que necesitaba cambiar, salirme de mi burbuja, incluso sentía la necesidad de llorar, de tener miedo y de generar el poder de resolver por mis propios medios las cosas que se me presentaran en mi vida, para que los demás pudieran verme como alguien fuerte.

La manera más fácil de calmar esa sensación fue dedicándome con mucha disciplina a entrenar mi cuerpo, porque erróneamente pensé que si me veía fuerte por fuera automáticamente mi mente se sentiría fuerte también y entonces ya no iba a querer más cambios radicales en mi vida.

No fue así, la verdad no sé por qué nos cuesta tanto entender que cuando tu ser, tu mente, tu corazón te están pidiendo un cambio, NO ES EXTERIOR, no es para que cambies algo físico en ti,  no es para que cambies de novio, no es para que te compres ropa nueva, no es para nada de eso, cuando el enfoque son ese tipo de cosas NADA CAMBIA, porque los cambios externos materiales no tienen la capacidad de ser sostenidos en el tiempo, solo llenan un espacio vacío por una cantidad muy limitada de tiempo, y luego todo vuelve a ser como siempre ha sido y tu regresas a sentirte como te has venido sintiendo siempre.

Yo lo intenté todo por fuera, hasta que me agoté y me empecé a sentir muy triste y buscando saber qué me pasaba recurrí a mis mejores aliados: los libros (porque además esa nueva actitud de cambio que yo sentía, no era muy recibida en casa, así que no podía desahogarme con nadie).

Dos libros me dieron mucha libertad: 

  • Bhagavad gita (a este libro se le considera uno de los clásicos religiosos más importantes del mundo hinduista. Este libro fue el que me plantó la primera semillita sobre la posibilidad de poder vivir una vida libre sin cargar con el sentimiento de culpa por no tomar responsabilidad de la vida de mis familiares y elegirme a mí, antes que a ellos).
  • Y el segundo libro fue El Alquimista de Paulo Coelho, el cual me aclaró todo; yo lo que quería era VIAJAR, salir a descubrir y sentir emociones nuevas en lugares nuevos con personas nuevas, queria despedirme para siempre de esa vida donde nada cambia.

Fue entonces cuando decidí hacer mi primer viaje sola y fue como por arte de magia que la vida empezó a ponerme todos los peldaños para poder cumplir ese deseo.

Así sucede, cada vez que tú das un paso hacia vivir la vida, la vida da 4 pasos más hacia ti y te ayuda en lo que necesites.

Logré hacer ese primer viaje (en otra carta les cuento bien cómo fue ese proceso porque da para otro tema que va más enfocado a creer en nuestra intuición y nuestras capacidades, aunque todos a tu alrededor te digan lo contrario).

Y ese primer viaje que se dio como respuesta al cambio que pedía mi ser y que decidí escuchar y hacer todo para liberarlo, pues ese cambio empezó a abrir muchas cosas extraordinarias dentro de mí, lo cual es positivo porque como decía en un principio, los cambios buenos y que son sostenibles en el tiempo, son los que se realizan de forma interna.

Empecé a creer más en mí, constantemente me repetía a mí misma cada vez que caminaba por Aspen, Colorado, maravillada por la belleza del paisaje: “Estas aquí por ti, por tus habilidades, eres decidida Lu, lo pudiste lograr, eres pequeñita pero puedes” , (vivía acomplejada porque sentía que como era tan delgada y petit, la gente no me veía con fuerza, pero eso se me quitó cuando hice mi segundo viaje y ya en mi discurso interno no me refería a mí misma como pequeñita).

Ese viaje lo realicé gracias a que en la universidad nos permitían hacer un semestre de prácticas profesionales en cualquier país, de ti dependía si tomabas esa oportunidad o te quedabas en tu misma ciudad.

Recuerdo que cuando llegue de ese viaje, muchos compañeros me decían que habían visto mis fotos por Facebook y que se veía que había aprendido mucho, algunos se arrepintieron de no hacerlo porque sentían que ahora ya sería más difícil viajar al exterior sin la ayuda de una universidad de por medio.

Yo solo pensaba, qué bueno que me atreví al cambio, porque si no estaría desde este lugar de arrepentimiento y con muchos más miedos que antes, pensando que nada cambia en mi vida.

Así como se fortalecen nuestras seguridades con el paso del tiempo, nuestras debilidades también si las dejamos ser libres y no le ponemos límites.

Ya saben que estos articulos no pueden terminarse sin una invitación a la reflexión, a que te hagas preguntas y te cuestiones el lugar en donde habitas hoy dentro de tu mente.

Habitas en la parte donde nada cambia y por más incómodo que estés, prefieres quedarte allí para siempre.

O estás en la parte donde experimentas cambios constantes y a tu vida se llena de nuevas oportunidades, nuevas emociones y nuevas personas.

Nacimos para evolucionar, ese es nuestro estado natural, así que pregúntate y respóndete la siguiente pregunta de la forma más honesta posible.

¿Estás viviendo o estás sobreviviendo? 

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